martes, 17 de marzo de 2009

La primavera



I
Por primavera
siete lunas y un medallón,
noches en vela,
tequila y
un desierto
de arena.
Yo voy caminando,
aquí y allá
en una rambla larga,
significando cualquier cosa.
Doy con una fuente y
un pequeño trozo de sombra;
voy ganando tiempo,
una vez y otra
una vez y otra.
Y las gaviotas vuelan lejos;
desde aquí, digamos que
no puedes oír su canto.
Sólo las piensas,
una vez y otra.
Oh, no es tan divertido como parece
apoyarse en la pared disimulando;
ellos pensarían cualquier historia
que tú has inventado.

II
Paso noches enteras despierto
sin conocimiento de la hora,
con la camisa desabrochada,
un cóctel de alambre
y otro cóctel de madera,
un cosquilleo por debajo de la barba
y unas ganas inmensas de moverme
al ritmo en que arden las hogueras,
agitan las palmas, brillan las perlas.
Y por las tardes, en la calle,
solo, delincuente,
ladrón
hasta que oscurece
en el zoco,
mi corazón en mi otra vida.
Nada es nada por la mañana,
sólo humo de tabaco, negro café,
algún comentario breve.
Nada es nada cuando amanece,
joder...

No hay comentarios:

Publicar un comentario